Cuando Alba y Alberto me dijeron que querían hacer su postboda en Compostela no me pudieron hacer más feliz, pues si hay un lugar mágico para mi; ese es, sin duda, su casco histórico. Visitantes, peregrinos y compostelanos fueron testigos de su amor en una tarde de otoño en la que nos fuimos a pasear sus calles y cuyo resultado es igual de especial que la ciudad.

Y si la postboda en Compostela fue especial, su boda no fue menos. Os dejo El SDE que proyectamos ese día en Aldea de Sestelo